La "erudición cifrada", una herramienta poética de Alejandra Pizarnik.
Por: Carlos Luis Torres G.
Pizarnik leyó al poeta lituano. Lo dejó registrado en varias de sus notas en sus papeles, pero la nota más visible fue un verso entre comillas del poeta Oscar Vladislas de Lubicz Milosz (Alejandra pocas veces ponía comillas a sus “hurtos poéticos”). Ese verso está oculto dentro de un poema extenso (siempre Alejandra escribía muy breve) de la publicación póstuma "Poemas Franceses" (2018), cuidada por Patricio Ferrari e impresa en Chile (Ediciones “Cuadro de Tiza”) en simultánea con la traducción al inglés (The Galloping Hour: French Poems) y el verso dice: "pero el día llueve sobre el vacío de todo". (1)(2)
Oscar Vladislas de Lubicz Milosz nació en Bielorusia el 28 de mayo de 1877 y muere en París en marzo de 1939. Escribió seis libros de poemas y algunas antologías, además dos novelas y tres obras de teatro. Alejandra Pizarnik no lo menciona en su Diario, pero si sabemos que lo leyó, y se convierte este en una de sus extra-textualidades más preciadas, lo sabemos por las declaraciones que el editor, Patricio Ferrari, incluye en las notas de su traducción de "Poemas Franceses", donde señala que ese verso fue extraído de “Dans un pays d'enfance…” (“En un país de la infancia…”), poema de Oscar Vladislas de Lubicz Milosz..., pues este y otros poemas están copiados a mano y en francés en el cuaderno verde de Pizarnik (pp. 6-8), existente en el archivo de la Universidad de Princeton, al cual él (Ferrari) tuvo acceso, y donde realiza la selección para esta edición de poemas y otros textos que conforman la publicación bilingüe mencionada.
Esta herramienta de "erudición cifrada" que utiliza muy a menudo Alejandra, sin anunciarlo explícitamente, aquí lo hace con uno de los poemas del lituano transcritos por ella en francés y luego traducido con cuidado (respetando la intención del autor), pues encuentra en el verso ya mencionado ("pero el día llueve sobre el vacío de todo"), el perfecto sustrato para ese poema “Alejandra y Arta" (Caja 6, Carpeta 28, fechado 2 de septiembre de 1963) que en el libro “Poemas franceses” se titula: “Alexandra y Arta se divierten en parís el dos de septiembre del año mil novecientos sesenta y tres”. Este es un ejemplo claro del uso de la herramienta de "erudición cifrada", que aquí Alejandra emplea, como una excepción, el “encomillado”, pues en otros casos la poeta simplemente inserta un verso, de sus autores preferidos, sin aclarar nada, en absoluto.
Pero el hallazgo más importante en el poema "Alejandra y Arta": es que se trata de un texto mixto, escrito a dos manos, entre dos mujeres, una de Alejandra, la otra la mano de Arta, su amiga oculta, de la que no existe fotografía aún identificada, con la cual vivió una intensa y salteada relación que se prolonga a través de cartas, estando Pizarnik ya de regreso en Buenos Aires. Patricio Ferrari relata que en ese cuaderno se distingue claramente con señales a mano cuáles versos son suyos y cuáles no. Así las cosas, la base del poema es una cita (verso) tomada de Milosz, copiada en su cuaderno verde, sin anunciar la fuente de esta dentro del texto mismo del poema.
Otro aspecto de ese concepto de “erudición cifrada” en Pizarnik, de otro nivel, por supuesto, es la forma como oculta a una tal M.J. en su Diario de 1964 días antes de embarcarse a Buenos Aires. Lunes, 13, dice: “Urgencia de M.J. porque yo me vaya y poder sentir nostalgias de mí y hasta tal vez amor. ¿No siento yo lo mismo?”. Posteriormente en el libro “Extracción de la piedra de la locura” dedica el poema “En un otoño antiguo” a Marie-Jeanne Noirot… coincide con las iniciales del Diario.
Pero Marie-Jeanne Noirot no es una figura completamente intrazable en la esfera pública. Sin que exista documentación de archivo que lo afirme explícitamente, me atrevo a empalmar por mi cuenta las afirmaciones de Ferrari para señalar que Marie-Jeanne Noirot, con quien Pizarnik entabló amistad en París entre fines de 1961 y comienzos de 1962, y con quien mantuvo correspondencia después de regresar a Buenos Aires en 1964, podría ser "Arta", un pseudónimo usado por la propia Noirot, ya que, en la carta de abril de 1965, esta se disculpa con Alejandra por usar palabras que le atribuye más al estilo de "Harta". Esto abre otra puerta, si Noirot tenía un alter ego textual, hay ahí un eco directo del mecanismo de "erudición cifrada" que estoy intentando de describir desde los textos de Alejandra: no solo ella oculta fuentes, la propia interlocutora se nombra bajo máscara.
Al leer con cuidado una y otra vez el poema de Alejandra y Arta de la página 17 de “poemas franceses” y que trascribo abajo, es claro que debe tomarse como “clave íntima", que funciona como "sello secreto" y que no explica quién es Noirot, y su relación con Arta pero que el verso de Milosz y el poema completo (que consigno a continuación) son un artificio de ocultamiento, no solo erudito, sino afectivo con una mujer que continúa siendo un secreto, pues no existen más huellas suyas que esta que declaro, y son, como la grabación única que existe con la voz de Alejandra leyendo un poema de un amigo suyo (Arturo Carrera) intentos vanos de decir sobre quién era Alejandra y estos que mencioné, vanos esfuerzos por conocer esta mujer atada al cuerpo y a la poética de la Pizarnik.
I. DESPERTAR (Oscar Vladislas de Lubicz Milosz )
(traducción de Lysandro Z.D. Galtier)
En un país de infancia recuperada entre lágrimas,
En una ciudad con latidos de corazones muertos
(todo un arrullador surco de latidos de latidos de vuelo,
De latidos de alas de los pájaros de la muerte;
De chapaleos de alas negras sobre el agua de muerte),
En un pasado fuera del tiempo, enfermo de arrobamiento,
Los gratos ojos dolidos del amor arden todavía
Con un fuego manso de mineral rojizo, con un triste encanto,
En un país de infancia recuperada entre lágrimas….
Sin embargo, el día llueve sobre el vacío absoluto.
¿Por qué me has sonreído en la gastada luz,
Y por qué y cómo me has reconocido,
Extraña muchachita de angélicos párpados,
De reidores, azulados, suspirantes párpados,
¿Hiedra de noche estival sobre la luna de las piedras?
¿Y por qué y cómo, no habiendo jamás entrevisto
Ni mi rostro ni mi duelo, ni la miseria de los días,
Me has reconocido tan de pronto,
¿Cálida, musical, brumosa, pálida, amada?
¿Por quién morir en la noche inmensa de tus párpados?
Sin embargo, el día llueve sobre el vacío absoluto.
¿Qué palabras, qué músicas terriblemente caducas
Se estremecen en mí con tu presencia irreal,
¿Sombría paloma de los días lejanos, tibia, bella?
¿Qué músicas en eso se estremecen durante el sueño?
¿Bajo cuáles frondas de soledumbre antiquísima,
En qué silencio, en qué melodía o en qué
Voz de niño enfermo volver a encontrarte, oh bella,
¿Oh casta, oh música escuchada en el sueño?
Sin embargo, el día llueve sobre el vacío absoluto.
(Oscar Vladislas de Lubicz Milosz)
II. alejandra y arta se divierten en parís el dos de septiembre del año mil novecientos sesenta y tres.
animal prohibido
regresa con la lluvia
cuando el día nos disturba
y desplaza el tedio
ángel ofrecido bajo las bóvedas
recoge nuestras penas
cuando la noche es un poco más
que algunos pequeños soles separados
cuando el corazón larga un grito
que seca nuestros espantos
atención con los ángeles mi amor
atención también a las palabras
arrastrándose sobre nuestros labios
de muñeca de madera de Jamaica
“pero el día llueve sobre el vacío de todo”
aún existen muecas
tan bien adornadas que demasiados
son aquellos que las estallan en risas
Ríe de la oscuridad de las aguas
la noche se abre
entro
la noche se cierra
no salgo yo
ríe de ti
ríe de mí
horas y horas que muerden nuestras dichas.
(Alejandra Pizarnik.)
(1) Es perfectamente claro que Alejandra lo leyó en francés, no sólo porque el escribía en ese idioma, sino porque la traducción que ella hace para el poema “Alejandra y Arta” es muy suya, fiel al poeta (“pero el día llueve sobre el vacío de todo”). Otra traducción realizada por Lizandro Z. D. Galtier (1941), varía con respecto a la mencionada en un giro connotativo, no exacto, dice este: “el día llueve sobre el vacío absoluto”
(2) Un ejemplar de “Poemas franceses” de Alejandra Pizarnik me puso en la mano el amigo Juan Zapata, en el mismo momento de la publicación de la novela “Alejandra, la poeta que murió de su vestido azul”, Sílaba Editores.
(C. Torres, 24 de agosto de 2016)
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