Puesto de Combate (trinchera de primera línea)
"Puesto de Combate" número 93 alumbró en la Feria Internacional del libro en el Stand de la Sociedad de la Imaginación (atendido todo el tiempo, con el ladeado especial de la sonrisa de Milcíades Arévalo, responsable íntegro de toda la revista desde 1952 cuando se alucinó con esta idea).
Hoy que he leído este número de lado a lado, quiero decir que me encanta. Me agrada esa forma de ser un número total, de abarcarlo todo, desde poetas colombianos con sus primeros versos, hasta muchos otros con más tiempo conservados en vinagre; desde cuentos curtidos con los años y la calidad de su monólogo interior, como Juan Rulfo con su cuento “Macario”, hasta los minicuentos de un jovencito de Floridablanca que se atreve a esto, pasando por un relato del propio Milcíades que apela a sus lugares recurrentes (Cruce de los vientos, su padre, la escuela, etc) para enlazar a Evelio Rosero con quién sostiene un diálogo de dos líneas que lo dice todo (- Qué hacemos en este bar tan triste?, pregunta, y Evelio le responde: - Nada); desde el homenaje a poetas muertos (“Memoria de los poetas ausentes”, lo titula) que cubre a colombianos y a varios de todos los lugares del mundo y de todas las épocas modernas: es el caso de incluir un poema del gran Esenin que me llevó a recuerdos, de transcribir ese largo y punzante poema de Charles Bukowski (“Manual de combate”) pasando por Raúl González Muñón, Mario Rivero, Alberto Rodríguez Tosca, Guillermo Martínez, Robinson Quintero, Raúl Gómez Jattin (de quién Milcíades escribe su propia crónica poética, como homenaje íntimo y no incluye un solo verso de Raúl, se limita a enumerar los títulos de sus libros y tres sentimientos íntimos del hombre del Cruce de los vientos); Ah!, un maravilloso cuento de Henry Miller, “Mi mejor amiga” hasta las palabras de Pedro Badrán presentando el número anterior a este, ahí en “Casa de citas”.
Sólo me resta decir que resulta muy largo hacer un listado de los autores que se incluyen en este tapis multicolor donde uno recuesta sus ojos como acercando con cuidado los dedos a un gato que semidormido se apresta a la caricia, pero está al acecho para el mordisco apropiado. Reitero que la selección de cuentos de autores diversos es excelente (leí con placer el relato de Luz Helena Cordero, de Jorge Muñoz, Acosta y casi todos dedicados a recuerdos de infancia como propósito explícito para revolotearle a “Macario” de Rulfo.
Poetas desde Monique Facuseh, Vargas Carreño, Gloria Posada, Liliana Velásquez, Oscar Vargas Duarte, Arturo Estrada, Carmen Cecilia Morales, Corzo Oñate, Pío Gaona, Olga Bula, Miguel Iriarte, etc. Eso mismo sucede con los dibujos, desde Rojas Heraso, Leonora Carrington, Ricardo Zamora, Rómulo Bustos, hasta la fotografía, que como siempre, es la mayoría del propio Milcíades Arévalo.
Dije que me gustó este número de “Puesto de Combate” y por ello quiero saludar a mi amigo y desear que salga el próximo y el próximo y el otro.
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